Si haces deporte con regularidad, es probable que en algún momento hayas sufrido una lesión o conozcas a alguien que la haya tenido. Las lesiones deportivas son una realidad inevitable del ejercicio físico, pero entender por qué se producen y cómo prevenirlas puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema que te aleje de tu actividad durante meses.
Como fisioterapeutas especializados en fisioterapia deportiva en Alcalá de Henares, en Clínica Fortia tratamos estas lesiones a diario. Aquí te explicamos las más frecuentes y qué puedes hacer para evitarlas.
1. Esguince de tobillo
El esguince de tobillo es la lesión deportiva más frecuente en prácticamente todas las disciplinas. Se produce cuando el pie se tuerce de forma brusca y los ligamentos laterales del tobillo se estiran o rompen parcialmente.
¿Por qué se produce?
Superficies irregulares, cambios de dirección bruscos, saltos con mala recepción, calzado inadecuado o debilidad de los músculos peroneos son los principales factores de riesgo. Si ya has tenido un esguince previo y no lo rehabilitaste correctamente, el riesgo de recidiva se multiplica hasta por cuatro.
Prevención y tratamiento
El trabajo propioceptivo es la herramienta más eficaz para prevenir esguinces de tobillo. Ejercicios en superficies inestables, fortalecimiento de los músculos estabilizadores del tobillo y corrección de la técnica de aterrizaje reducen significativamente el riesgo. Si ya has sufrido un esguince, es fundamental completar la rehabilitación hasta recuperar la propiocepción y la fuerza completas antes de volver a la actividad.
2. Roturas fibrilares (tirón muscular)
Las roturas de fibras musculares afectan con más frecuencia a los isquiotibiales, cuádriceps, gemelos y aductores. Se producen cuando el músculo se contrae de forma explosiva y supera su capacidad elástica.
¿Por qué se produce?
Calentamiento insuficiente, fatiga acumulada, desequilibrios musculares entre agonistas y antagonistas, y lesiones previas mal rehabilitadas son las causas principales. Los sprints, los cambios de ritmo y los gestos explosivos son los movimientos de mayor riesgo.
Prevención y tratamiento
Un calentamiento adecuado que incluya activación muscular progresiva es fundamental. El fortalecimiento excéntrico (especialmente el protocolo nórdico para isquiotibiales) ha demostrado reducir la incidencia de roturas musculares de forma significativa. Tras una rotura, la fisioterapia guía la regeneración del tejido y la readaptación al esfuerzo para evitar la temida recidiva.
3. Tendinopatía rotuliana (rodilla del saltador)
La tendinopatía rotuliana es una degeneración del tendón que une la rótula con la tibia. Es muy frecuente en deportes que implican saltos repetitivos como baloncesto, voleibol, atletismo y running.
¿Por qué se produce?
La sobrecarga repetitiva por saltos, carrera o sentadillas con mala técnica sobrepasa la capacidad de adaptación del tendón. Factores como el aumento brusco del volumen de entrenamiento, las superficies duras y la debilidad del cuádriceps contribuyen al problema.
Prevención y tratamiento
La progresión gradual de las cargas de entrenamiento es la mejor prevención. El fortalecimiento excéntrico y la gestión inteligente de las cargas son los pilares del tratamiento. En Clínica Fortia utilizamos además ecografía para valorar el estado del tendón y monitorizar la evolución del tratamiento.
4. Lesión del ligamento cruzado anterior (LCA)
La rotura del LCA es una de las lesiones más temidas por los deportistas. Afecta principalmente a deportes con pivotaje, cambios de dirección y contacto como fútbol, baloncesto y esquí.
¿Por qué se produce?
La mayoría de las roturas de LCA son sin contacto: se producen durante un aterrizaje, un cambio de dirección o una deceleración brusca. El valgo dinámico de rodilla (rodilla que se mete hacia dentro), la falta de fuerza en glúteos e isquiotibiales y los déficits de control neuromuscular son factores de riesgo conocidos.
Prevención y tratamiento
Los programas de prevención neuromuscular como el FIFA 11+ han demostrado reducir la incidencia de lesiones de LCA entre un 30 y un 50 por ciento. Si la lesión ya se ha producido, la rehabilitación postquirúrgica requiere un mínimo de 9 meses con criterios de alta basados en fuerza, control motor y rendimiento funcional, no solo en el tiempo transcurrido desde la cirugía.
5. Fascitis plantar
La fascitis plantar es una inflamación de la fascia que recubre la planta del pie. Provoca un dolor intenso en el talón, especialmente al dar los primeros pasos por la mañana o después de estar sentado mucho tiempo.
¿Por qué se produce?
El aumento excesivo del volumen de carrera, el calzado con poca amortiguación, el sobrepeso y la rigidez del tendón de Aquiles y los gemelos son los factores más implicados. Los corredores y las personas que pasan muchas horas de pie son los más afectados.
Prevención y tratamiento
Estiramientos de la cadena posterior, fortalecimiento intrínseco del pie, progresión gradual del entrenamiento y calzado adecuado son las claves de la prevención. El tratamiento de fisioterapia incluye terapia manual del pie, ejercicios de carga progresiva y técnicas como la punción seca o la diatermia para acelerar la recuperación.
La clave: una buena rehabilitación
La diferencia entre una lesión que se cura bien y una que se repite está casi siempre en la calidad de la rehabilitación. Volver a entrenar «cuando ya no duele» no es suficiente: hay que recuperar la fuerza, la estabilidad, la propiocepción y la confianza antes de retomar la actividad al nivel previo.
En Clínica Fortia diseñamos programas de readaptación deportiva que cubren desde la fase aguda hasta la vuelta a la competición, con criterios objetivos de progresión en cada fase. Si tienes una lesión deportiva o quieres prevenirlas, pide cita y te ayudamos a seguir haciendo lo que más te gusta.
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